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Libros infantiles


Palabritas y palabrutas
que mientras lees disfrutas

Edebé, octubre de 2006.

Es la primera obra publicada del autor Daniel Seisdedos Reyes. Se trata de un libro para “niños de 3 a 103 años”. Se basa en rimas y juegos de palabras, gracias a lo cual los niños aprenden a leer de manera entretenida y asimilan valores para la vida. Ha sido adoptado o recomendado a los padres por varios colegios porque ayuda a desarrollar la creatividad y el lenguaje en los primeros lectores. También apoya la expresión oral de los niños, que pueden aprenderse fácilmente los textos y entretenerse recitándolos. Dependiendo del tipo de currículo de lecto-escritura y de trabajo en aula que tengan los colegios, este libro puede funcionar para cursos entre Prekínder y 2º Básico.

Extracto de
Palabritas y palabrutas que mientras lees disfrutas:

La tía Lola

A la tía Lola
le salió una cola.
Lola dijo: “¡Hola!
¡Me sentía sola!”.

Más información en:

edebe.cl

antartica.cl

latercera.cl


Palabritas y palabrutas 2
que disfrutas hasta con tos

Edebé, marzo de 2007.

Este libro es una continuación y una evolución de Palabritas y palabrutas que mientras lees disfrutas y está destinado a “niños de 5 a 105 años”. Las rimas se convierten en pequeños relatos de una o dos páginas y los dibujos también evolucionan. Las palabras van tomando vida y juegan cada vez más entre sí. Gracias a lo anterior, se profundiza en el desarrollo de la creatividad y del lenguaje en los primeros lectores. Los textos también apoyan la expresión oral de los niños, que pueden aprendérselos y practicar la trasmisión de distintos tipos de emociones: desde el recogimiento hasta la risa. Dependiendo del tipo de currículo de lecto-escritura y de trabajo en aula que tengan los colegios, el libro puede funcionar para cursos entre Kínder y 3º básico.

Extracto de
Palabritas y palabrutas 2 que disfrutas hasta con tos:

Piñenina la cochina

Se preguntó Piñenina:
“¿Para qué bañarse tanto
si es tan rico estar cochina?”.
Todos huían de espanto.
Bramaban: “¿Por qué no atina
si su olor molesta tanto?”.
La fama de Piñenina
la hizo irrumpir en llanto:
“Piensan que yo soy porcina.
Mejor ya no me levanto.
O bien... me voy a la tina.
¡Sin duda eso es lo más santo!”.
Quedó blanca, cristalina
y linda, que es un encanto.
Ahora la llaman “Tina”,
y ella dice: “¡Nunca tanto!”.

Más información en:

edebe.cl

antartica.cl


latercera.cl



La Guerra de las Letras
Edebé, diciembre de 2007.

Esta es una novela para “niños de 9 a 109 años”. Combinando humor y profundidad, aborda la pésima calidad que existe actualmente en la comunicación oral y escrita entre las personas. Se trata de una intensa guerra desatada en la misteriosa isla de Letralia entre las vocales y las consonantes, tan poco tolerantes y poco colaboradoras como los seres humanos, a partir de quienes fueron hechas “a imagen y semejanza”. El texto, además, contrapone dos regímenes políticos (uno dictatorial y uno democrático), gracias a lo cual se evidencian por sí solos los pro y los contra de cada sistema. Todos se entretienen con los malos entendidos comunicacionales en un relato ágil que apasiona tanto a los que aman el idioma como a quienes no se habían dado cuenta de lo importante que es. Dependiendo del tipo de currículo de lectura y de trabajo en aula que tengan los colegios, el libro puede funcionar para cursos entre 3º y 6º Básico. Esta, la primera novela de Daniel Seisdedos Reyes, tiene una extensión de 172 páginas.

Extracto del comienzo de La Guerra de las Letras:

¿Quién lo hubiera imaginado? Es cierto que todo el mundo veía como posible que, en algún momento, tarde o temprano, se desencadenara la tercera guerra mundial. Pero… ¿que esa guerra no se desarrollara entre personas, sino entre letras? Esto era, sin duda, algo completamente impensado.

Desde hacía muchísimos años, la enemistad entre las letras vocales y las letras consonantes se había venido generando en forma subrepticia, es decir, sin que nadie se diera cuenta. Bueno: nadie concientemente, porque algunos un poco más avispados y observadores sí vislumbraban que algunas cosas extrañas venían sucediendo en la comunicación entre los seres humanos. Por ejemplo, en algunos diarios, ciertos periodistas, editores y hasta correctores de idioma se comían algunas letras. Esto no ocurría precisamente porque tuvieran hambre, sino simplemente por descuido.

Más información en:

edebe.cl